
El espumante es un vino con características que lo hacen muy particular: las infinitas burbujas que le dan efervescencia; la sutil espuma, su frescura, su historia. Una botella de espumante se reconoce por el corcho en forma de hongo asegurado por un bozal. Y aunque tradicionalmente se asocia este tipo de vinos con escenas francesas, Argentina trabaja desde hace varias décadas en un estilo propio, con espumantes que avanzan para ser la preferencia de los consumidores.
Fresco, sugerente y seductor, este vino acompaña desde 1920 alegrías y celebraciones en nuestro país. Fue en esos años cuando una bodega argentina comenzó a elaborar espumantes.
Todo cabe en una copa
Hay manifestaciones culturales que unen sus intensas emociones con esta bebida hechicera. Los
desengaños amorosos en tangos de arrabal, los encendidos festejos de los automovilistas que llegan al podio de la victoria, la botella que bautiza a una embarcación, la esperanza renovada en las fiestas de fin de año, una oportunidad para el romanticismo, un encuentro entre amigos… siempre hay una buena ocasión para un brindis burbujeante.
Un origen, un nombre
La historia del espumante es la crónica de una feliz casualidad. Se cree que fue el monje francés Dom Perignon (1638 - 1715) el creador del famoso champagne. La historia cuenta que este religioso estudió la relación de las vides y el suelo, analizó qué cepajes se adaptaban mejor a la región francesa de Champagne y se destacó por ser un gran hacedor de vinos. Se dice también que Dom Perignon rellenó unas botellas que tenían vino con azúcar residual y esta combinación ocasionó la segunda fermentación dentro de la botella. Después de varios días, cuando el monje descorchó el nuevo vino, no pudo contener su sorpresa y exclamó: “¡estoy bebiendo estrellas!”.
El denominado “champagne” proviene de Francia y sólo éste puede llamarse así porque es una denominación de origen controlada que responde a las reglamentaciones de la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV). Otros espumantes franceses que se elaboran fuera de Champagne se llaman “mousseux”.
En España los vinos espumosos se denominan “cava”, mientras que en Italia se llaman “prosecco”. Los países anglosajones lo denominan “sparkling wine”. En el caso de Argentina, durante muchos años usó el nombre de “champagne” y su castellanización, “champaña”; pero desde que se estableció mundialmente la protección a la Denominación de Origen, se optó por usar los nombres “espumante” o “espumoso”.
El nacimiento de las burbujas
La génesis de las burbujas deriva del proceso de fermentación, que se produce a partir de las levaduras presentes en el jugo de la uva. Las levaduras se alimentan de este azúcar y como resultado de esta
actividad, liberan alcohol y gas carbónico. Este gas no puede escapar porque la botella (en el método tradicional) o el tanque (en el método charmat) permanecen cerrados. De esta forma, se encapsula y forma las burbujas.
Diferentes métodos, el mismo encanto
Para obtener el vino espumante se utilizan principalmente dos métodos, que difieren respecto del envase en el cual se realiza la segunda fermentación, el proceso natural en el que se generan las burbujas. A este proceso se lo denomina “toma de espuma”.
- En el método Champenoise o tradicional, el proceso se realiza dentro de la botella. Este es el método utilizado desde la antigüedad en la región de la Champagne.
- El método Charmat es más moderno y rápido. La toma de espuma se realiza en tanques especialmente diseñados para soportar la alta presión.
Los colores de las burbujas
Los vinos espumantes pueden ser blancos, rosados o tintos. Los blancos pueden ser elaborados con uvas blancas o tintas (siempre y cuando estas uvas se separen de sus hollejos al momento de la vinificación para que no le cedan color), mientras que los tintos y rosados tienen en su composición varietal alguna variedad tinta.
En nuestro país, las variedades tradicionalmente utilizadas son el Chardonnay (blanca) y el Pinot Noir (tinta), que se combinan en un particular corte. Sin embargo, dado que nuestro parque varietal es muy amplio permiteelaborar espumantes diferentes, y con éxito en el mercado, con variedades blancas como Chenin Blanc, Semillón, Ugni Blanc, Viognier o Sauvignon Blanc o Torrontés; también hay burbujas tintas elaboradas con Malbec, Bonarda o Syrah.
¿Cómo elegir?
Elegir un vino espumante depende de los gustos particulares. Según los gramos de azúcar remanente por litro, los vinos espumantes se clasifican en:
- Nature: menos de 3 g/l.
- Brut Nature: menos de 7g/l.
- Extra Brut: menos de 11 g/l.
- Brut: menos de 15g/l.
- Demi Sec: de 15 a 40 g/l.
- Dulce: más de 40g/l.
El descorche
Es usual jugar con el descorche de estos vinos. Es motivo de alegría ver volar el corcho por el aire,impulsado por el gas contenido en la botella. Es una vieja costumbre en nuestro país asegurar futuro casamiento a quien le cae el tapón cuando se descorcha una botella.
Al margen de las bromas y las costumbres, es importante tener cuidado al descorchar ya que el impulso por la presión del tapón es muy fuerte. Para realizar el descorche de manera segura, van algunos consejos:
- Retirar totalmente la cápsula y el bozal de alambre, colocando la mano sobre el corcho para sujetarlo con firmeza.
- Con la otra mano se toma la botella por la base y se la hace girar muylentamente, sin girar el corcho.
- El corcho saldrá de manera suave y quedará en la mano después de escucharse el característico sonido.





Para beberte mejor
Algunos consejos para disfrutar aún más un vino espumante:
- Lo ideal es servirlo a una temperatura entre 6ºC y 8ºC. La efervescencia y acidez se disfrutan más cuando el espumante se bebe frío.
- Al ser un vino con buen cuerpo y estructura pero que inspira la sensación de ser muy liviano, por las burbujas, es ideal para beberse solo o acompañando todos los pasos de una comida.
- Una vez abierto, es recomendable mantener el espumante en una pequeña hielera, preferentemente de metal o acrílico, para que el contenido de la botella no se caliente.
- El espumante no es un vino de guarda. El proceso de maduración que necesita lo cumple en bodega. Lo ideal es compartirlo al poco tiempo de adquirirlo.