
Falleció luego de una larga enfermedad a los 90 años. El Fondo Vitivinícola Mendoza, la Corporación Vitivinícola Argentina y Vino Argentino. Un buen vino lo recuerdan como un gran referente de la industria.
Raúl de la Mota murió ayer a los 90 años. Con él se fue un pionero de la enología argentina y mundial. Hasta sus últimos meses de vida se mantuvo lúcido, contando con pasión a quien quisiera escucharlo sus recuerdos entre bodegas, botellas, laboratorios de enología. Don Raúl, como era conocido, fue homenajeado por el Fondo Vitivinícola de Mendoza en La Enoteca, el año pasado, como uno de los maestros enólogos que escribieron la historia del vino argentino. Decía: ¨Vinificar es un arte¨.
Enólogo, fue gerente, director técnico y asesor de bodegas de trayectoria, y tuvo un rol protagónico en la reconversión varietal de los vinos mendocinos y fue un adelantado en la elaboración de espumantes con el método champenoise. Fue también uno de los primeros en elaborar Sauvignon Blanc y Syrah, y creó el mítico Malbec Estrella 1977 de Cavas de Weinert y el Cabernet Sauvignon, Caballero de la cepa, de Finca Flichman.
Era cinturón negro de karate, decía que ese arte oriental era una ¨disciplina física que obliga a una disciplina mental". Leía a Borges con placer. En 2005 fue elegido como el "Mejor enólogo del siglo XX en la Argentina" -según la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores, con sede en Burdeos.
Los De la Mota provenían de Catamarca, de allí era el padre de Don Raúl, empleado ferroviario. Su madre, era profesora de Economía Doméstica, fue alumna y amiga de Doña Petrona.
"Yo estudiaba en el Colegio Nacional de San Juan, mi provincia, y me gustaba Filosofía, pero ¿qué hacía ahí con la filosofía? Mis dos hermanos ya estaban afuera, mi padre se las veía en figuritas para mantenerlos. Entonces ví un folleto anunciando que la Escuela de Fruticultura y Enología de Mendoza era trasladada a San Juan, los enólogos eran pocos pero estaban muy bien, mejor que muchos médicos, y me decidí".
En 1944 la tierra se movió de más con un terremoto. Había terminado de cursar su carrera, le quedaba la monografía final. Le pidió trabajo a su profesor Mario Bidone, y en Mendoza buscaron juntos una bodega y las uvas para elaborar un tinto para Giol. Era un veinteañero entonces, que trabajaba desde las 7 de la mañana a las 11 de la noche.
Fue Subsecretario de Industria, Comercio y Minería, secundó al gobernador de La Rioja y al ser éste derrocado regresó a Mendoza. Primero a una bodega pequeña, luego a Flichman: "Sacamos el vino más prestigioso del país, el Caballero de la Cepa¨, afirmaba por entonces insistiendo con los vinos de calidad, mientras el resto de la vitivinicultura mantenía la elaboración de vinos de mesa.
El reconocido Robert Parker consideró a uno de los vinod de Don Raúl como el vino sobresaliente de América Latina, se trató del blend, en la época cuando Raúl estaba en Cavas de Weinert.
Transmitió su amor por el vino al resto de su familia. Su hijo, Roberto, se desempeñó en Terrazas y en Cheval des Andes y actualmente es socio de la bodega Mendel. Su hija Adriana escribe libros sobre vitivinicultura, y el Fondo Vitivinícola la tuvo como coordinadora de La Enoteca y transmisora de la cultura del vino a cargo de los cursos de degustación que históricamente se ofrecen en ese espacio.
Toda la industria, hoy de luto, lo recuerda como un gran visionario del vino. Desde Unbuenvino lo recordamos con este pequeño homenaje.
<!--EndFragment-->