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 Por estos días, hablamos, leemos, escuchamos, vemos por todos lados referencias al Día del Amigo. No necesariamente todo tiene que ver con el día en que el hombre llegó a la Luna, pero sí se respira la intención de reunirse, juntarse con la gente querida, reforzar vínculos. En el mundo del vino también hay amistades interesantes de las que hablar, lazos profundos, aromáticos y duraderos que los enólogos generan en sus vinos a la hora de desarrollar una nueva propuesta con determinadas variedades. 

 

 
 
 Reciclar, reducir, reutilizar, tres acciones que hoy más que nunca ganan terreno en el mercado y en el diseño. Tendencias que se imponen. El vino se sube a la ola de las "soluciones verdes". Ingenio y productividad en el desarrollo de envases ecológicos.

 

 

 ¿Existe una determinada variedad de vino elegida por el sector femenino? ¿Las mujeres se dejan llevar sólo por la moda que el mundo de la publicidad vitivinícola puede proyectar?. Preguntas que dan pie a una nota que compartimos.  

 

 

 El espumante es un vino con características que lo hacen muy particular: las infinitas burbujas que le dan efervescencia; la sutil espuma, su frescura, su historia. Una botella de espumante se reconoce por el corcho en forma de hongo asegurado por un bozal. Y aunque tradicionalmente se asocia este tipo de vinos con escenas francesas, Argentina trabaja desde hace varias décadas en un estilo propio, con espumantes que avanzan para ser la preferencia de los consumidores. 

 

El estudio demostró que los jóvenes entre 28 y 32 años son los más familiarizados con el vino. Los más jóvenes, un nicho para explotar y seducir

  

 Una investigación científica demuestra que tomar vino hace bien al corazón. Es por su capacidad antioxidante. Detrás del estudio están, la calidad de nuestros vinos, la calidad de nuestra salud y una herramienta fundamental para su promoción. El vino argentino hace bien, y eso hay que compartirlo.

 

 La degustación es un ejercicio que sólo requiere atención, memoria e imaginación. No es cuestión de expertos sino de apasionados. La mejor forma de apreciar un vino en plenitud es activando los sentidos. Todos estamos capacitados para analizar sensorialmente un vino, sólo debemos ejercitar la memoria y la atención.

 

 

El vino es mucho más que una bebida o el complemento ideal de la comida. Es un producto de la cultura y a su vez un portador de cultura. Es también un objeto de placer, casi una obra de arte, que no permanece inmutable una vez que el artista termina su obra. Cambia, evoluciona, se enriquece. Es un producto vivo, y es precisamente esa condición la que lo hace apetecible y venerable.  

 

 Entender de vinos no es un tema solo para ilustrados podemos encontrarlo en tiendas muy sofisticadas, como así también en sencillos almacenes de barrio, el vino no entiende de géneros ni clases, hay para todos los gustos, bolsillos y situaciones. 

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